Ir al contenido principal

...


A veces imagino el título y sobre eso me pongo a escribir. Otras solo escribo, y al final pongo un título. 
Es necesario poner títulos?
Qué somo vos y yo?

De dónde nace la necesidad  de que nuestro amor esté etiquetado?
No era mejor cuando la única certeza que había entre nosotros era que nos amábamos y nada mas?
Por qué encasillarnos en algo si podemos ser simplemente nosotros?

Pero lo hicimos, le dimos identidad a algo y junto con eso vino el sentido de apropiación.
Y cuando uno se apropia de algo pierde libertad. 

Fue lindo hasta que dejó de serlo.
Y me perdí, te perdiste, nos perdimos. 
Eso que titulamos ya había perdido el sentido, y una vez mas, y mas que antes, no sabíamos que eramos, pero esta vez se sentía incomodo. 
Quedamos atrapados. 

A veces se puede volver atrás y otras no. 
Y pasaron días, meses y años hasta darnos cuenta de que no había vuelta atrás, o si?
El circulo arrancaba y volvía arrancar, el tiempo ya no parecía ser lineal. 

Y comenzábamos a entender cada vez mas que era lo que se venia como si pudiésemos adivinar el futuro. 
Repetíamos constantemente todos los pasos.
Nos amábamos, nos peleábamos, nos odiábamos, volvíamos a amarnos, y comenzábamos de nuevo. 

Pero cada vez con menos energía porque la gastábamos pensando en que podríamos, un día, 
la diferencia.
Y despertar y saber que lo malo había pasado, que el circulo se había roto, que solo quedaba ir en linea recta. 
Pero de vuelta caíamos en la eterna pelea, y de vuelta nos veíamos llorar.

Ahora estas en tu pieza sosteniendo la almohada sobre tu cara y girtándole como si ella tuviera la culpa.
Ahora estoy en la cocina con los codos sobre la mesas sosteniendo mi cabeza y me pongo a pensar que la última vez fuiste vos quien vino a mí.

Silencio. 
Ya no gritás.

Me levanto y me dirijo a la cama. No se entiende bien dónde comienza tu cuerpo y dónde terminan las sabanas. 

Me acerco con cautela temiendo molestarte, y sin darnos cuenta ya te había abrazado y vos me abrazaste. 
Estábamos comenzando de nuevo. 

No se entiende bien donde comienza tu cuerpo, el mio, y donde terminan las sabanas. 

Comentarios