Reconocerse a uno mismo, harta tarea.
Es como encontrarse con un nuevo mundo
y no saber si inventar el fuego nuevamente.
Ya que puede estar regido por otras leyes
y ser la antagonía de la evolución.
Entonces, es ir con cuidado y preguntarse si
todo lo que está/existe es meramente de uno
o alguien lo puso ahí.
Aceptar o rechazar, no se puede dudar,
sino la mente entra en conflicto.
Pero lo mejor de todo es que se puede volver atrás en el tiempo.
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